Deporte y nutrición deberían ser asignaturas de por vida: base de la prevención de enfermedades.
La educación física y la nutrición suelen tratarse en el sistema educativo como materias secundarias o meramente recreativas, cuando en realidad son pilares fundamentales de la salud pública, el bienestar y el desarrollo cognitivo a lo largo de toda la vida. Integrar ambas disciplinas de forma transversal y continuada —desde la etapa infantil hasta la universidad— aportaría beneficios profundos: Prevención y salud a largo plazo: Combatiría de raíz problemas crecientes como el sedentarismo , la obesidad infantil y los trastornos metabólicos mediante la adopción temprana de hábitos sostenibles. Rendimiento cognitivo y bienestar mental : Está más que demostrado que el ejercicio regular y una correcta alimentación mejoran la concentración, la memoria y la gestión del estrés, algo especialmente crítico durante las etapas de alta exigencia académica como la universidad. Autonomía nutricional y crítica : Enseñar a leer etiquetas, a entender el impacto real de los ultraprocesados ...





