Rusia: cañones por mantequilla, crisis bancaria y demográfica.





 Rusia enfrenta un dilema económico y social que recuerda al clásico "cañones o mantequilla", donde la priorización del gasto militar compromete el bienestar civil. La crisis bancaria y demográfica agrava este escenario:

Crisis bancaria y económica: Tras más de tres años de guerra en Ucrania, la economía rusa muestra signos de agotamiento. El gasto militar, que consume cerca del 40% del presupuesto federal (6,5% del PIB en 2025), impulsa la inflación (9,5% en 2024, con proyecciones de hasta 10%) y encarece productos básicos como la mantequilla, que ha subido un 30% y ahora se guarda bajo llave en supermercados. Las sanciones occidentales, que bloquean el 70% de los activos bancarios rusos y limitan el acceso a tecnología, han generado una ola de quiebras, impagos de créditos y un sistema financiero al borde de la crisis. Las altas tasas de interés (21%) del Banco Central buscan contener la inflación, pero perjudican a los exportadores y dificultan el endeudamiento, afectando sectores como el energético, la construcción y la metalurgia. Economistas como Ígor Lipsits advierten sobre un riesgo de hiperinflación similar al caso venezolano si no se ajusta el modelo económico. A pesar de un crecimiento del PIB (3,6% proyectado para 2024 según el FMI), este se debe al gasto militar, mientras el consumo civil y la inversión en infraestructura se estancan.Crisis demográfica: Rusia sufre un declive poblacional crónico, con una pérdida anual de unos 700.000 habitantes desde los años 90. La población actual es de 146 millones, pero podría caer hasta un 25-50% para 2100 debido a bajas tasas de natalidad (1,32 hijos por mujer), alta mortalidad, y emigración masiva de jóvenes y profesionales cualificados, exacerbada por la guerra y la inseguridad económica. La movilización militar y la caída del rublo han reducido el atractivo de Rusia para trabajadores extranjeros, agravando la escasez de mano de obra en sectores clave. Aunque regiones como Chechenia tienen tasas de natalidad más altas, la población étnicamente rusa disminuye, generando tensiones políticas y sociales. Las políticas de fomento a la natalidad (subsidios de 43-86 euros por hijo, cheques de 7.200 euros por el segundo hijo) han sido ineficaces frente a problemas estructurales como la desintegración familiar, el alcoholismo, y la falta de cohesión social.Cañones por mantequilla: La militarización de la economía, con un enfoque en "cañones" (industria bélica), ha relegado la producción civil ("mantequilla"). Las sanciones limitan la capacidad de Rusia para producir bienes de alto valor añadido, como misiles de precisión o tecnología avanzada, mientras sectores civiles como la agricultura, la construcción y la industria energética enfrentan restricciones por falta de maquinaria y tecnología. El Kremlin enfrenta el desafío de sostener el esfuerzo bélico sin colapsar los programas sociales, pero el modelo actual es insostenible a largo plazo. Expertos sugieren que, sin correcciones, Rusia podría enfrentar una crisis económica y social severa para 2026-2027.En resumen, la priorización del gasto militar, combinada con sanciones, inflación y una crisis demográfica estructural, está llevando a Rusia a una encrucijada donde la sostenibilidad económica y social está en riesgo.

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