Dopaje: altas prestaciones físicas hoy por un futuro incierto.
El dopaje es exactamente eso: un préstamo con intereses de usura que pagas con tu salud, tu carrera y, a veces, con tu vida.¿Qué ganas a corto plazo?
La mayoría elige el cometa. Y la mayoría termina siendo ceniza.
- Aumento brutal de rendimiento: más fuerza, más resistencia, recuperación exprés.
- Ventaja competitiva en un mundo donde el segundo puesto no existe.
- Dinero, fama, récords, medallas… todo ya.
- Esteroides anabolizantes → infartos, ictus, cáncer de hígado, atrofia testicular, ginecomastia, infertilidad.
- EPO → sangre como ketchup → trombosis, embolia pulmonar, muerte súbita (casos documentados en ciclistas de los 90 y 2000).
- Estimulantes (efedrina, anfetaminas, cocaína) → arritmias, paro cardíaco (Tom Simpson en el Tour 1967, varios culturistas actuales).
- Hormona del crecimiento + insulina + IGF-1 → tumores, acromegalia, diabetes irreversible.
- Diuréticos para “secar” → fallo renal fulminante.
- Dependencia, agresividad (“roid rage”), depresión profunda al dejarlo.
- Cuando te pillan (y la mayoría termina cayendo): descalificación, devoluciones de medallas y premios, ostracismo.
- Cuando no te pillan: vives con la paranoia constante y la culpa.
- Al menos 20 muertes prematuras documentadas de corredores de esa generación (Pantani, José María Jiménez, Vandenbroucke…).
- Los que sobreviven (algunos confesos como David Millar o Michael Rasmussen) hablan de infierno psicológico y físico.
“El dopaje no te quita 10 años de vida… te quita la vida de los últimos 10 años.”
Tú eliges: brillar como un cometa durante 3–8 años y luego apagarte (o explotar), o construir una carrera larga, saludable y sostenible.La mayoría elige el cometa. Y la mayoría termina siendo ceniza.










