¿La banca rusa puede entrar en quiebra y tener que pedir un rescate a su banco central?
Sí, la banca rusa puede entrar en quiebra y necesitar un rescate del Banco Central de Rusia, como ha ocurrido en el pasado y podría volver a suceder bajo ciertas condiciones. Los bancos, en cualquier país, son vulnerables a quiebras si enfrentan problemas como falta de liquidez, insolvencia, o una retirada masiva de depósitos, especialmente en contextos de crisis económicas o sanciones internacionales. En el caso de Rusia, las sanciones impuestas por Occidente tras la invasión de Ucrania en 2022 han generado presiones significativas sobre el sector bancario, como se vio con la filial europea de Sberbank, que fue declarada en quiebra o probable quiebra por el Banco Central Europeo debido a retiros masivos de depósitos.
Recientemente, posts en X y reportes de medios como Bloomberg han señalado que grandes bancos rusos están considerando solicitar rescates al Banco Central si las carteras de préstamos incobrables (créditos deteriorados) siguen aumentando, especialmente debido a los altos tipos de interés (hasta el 21% en octubre de 2024) impuestos para controlar la inflación. Estas tasas elevadas han incrementado la carga de deuda para las empresas, lo que podría derivar en quiebras corporativas y, por ende, en problemas para los bancos.
Un ejemplo histórico es el rescate de Trust Bank en 2014, cuando el Banco Central de Rusia inyectó 30,000 millones de rublos (aproximadamente 530 millones de dólares) para evitar su colapso durante la crisis del rublo. Además, las sanciones han limitado el acceso de los bancos rusos al sistema financiero internacional, como SWIFT, afectando su liquidez y capacidad para operar globalmente.
Sin embargo, el Kremlin y el Banco Central han tomado medidas para estabilizar el sistema, como aumentar las tasas de interés y controles de capital, y el gobierno ha afirmado que las sanciones han fortalecido la autosuficiencia económica, aunque esto es cuestionado. Por otro lado, la rentabilidad de bancos como Sberbank, que reportó un beneficio récord en 2023, sugiere que algunos han logrado adaptarse a las sanciones, al menos temporalmente.
En resumen, la posibilidad de quiebra y rescate depende de factores como el deterioro de los préstamos, la inflación, las sanciones y la capacidad del Banco Central para intervenir. Aunque el sistema bancario ruso ha mostrado resiliencia, las presiones económicas actuales podrían llevar a algunos bancos a necesitar apoyo estatal si las condiciones empeoran.
Recientemente, posts en X y reportes de medios como Bloomberg han señalado que grandes bancos rusos están considerando solicitar rescates al Banco Central si las carteras de préstamos incobrables (créditos deteriorados) siguen aumentando, especialmente debido a los altos tipos de interés (hasta el 21% en octubre de 2024) impuestos para controlar la inflación. Estas tasas elevadas han incrementado la carga de deuda para las empresas, lo que podría derivar en quiebras corporativas y, por ende, en problemas para los bancos.
Un ejemplo histórico es el rescate de Trust Bank en 2014, cuando el Banco Central de Rusia inyectó 30,000 millones de rublos (aproximadamente 530 millones de dólares) para evitar su colapso durante la crisis del rublo. Además, las sanciones han limitado el acceso de los bancos rusos al sistema financiero internacional, como SWIFT, afectando su liquidez y capacidad para operar globalmente.
Sin embargo, el Kremlin y el Banco Central han tomado medidas para estabilizar el sistema, como aumentar las tasas de interés y controles de capital, y el gobierno ha afirmado que las sanciones han fortalecido la autosuficiencia económica, aunque esto es cuestionado. Por otro lado, la rentabilidad de bancos como Sberbank, que reportó un beneficio récord en 2023, sugiere que algunos han logrado adaptarse a las sanciones, al menos temporalmente.
En resumen, la posibilidad de quiebra y rescate depende de factores como el deterioro de los préstamos, la inflación, las sanciones y la capacidad del Banco Central para intervenir. Aunque el sistema bancario ruso ha mostrado resiliencia, las presiones económicas actuales podrían llevar a algunos bancos a necesitar apoyo estatal si las condiciones empeoran.










