¿Sabías que la liebre en alguna carrera es tan buen atleta que el atleta para el que marca el ritmo? Algunas veces hasta ganan.





En el mundo del atletismo, especialmente en carreras de media y larga distancia (como 800 m, 1500 m, 5000 m, 10 000 m o maratón), la liebre (o pacer en inglés) es un corredor profesional cuya misión principal es marcar el ritmo durante la primera parte de la carrera.

¿Qué hace exactamente una liebre?
  • Impone un ritmo constante y preciso (según las instrucciones del atleta o los organizadores) para ayudar al corredor principal a conseguir tiempos intermedios ideales.
  • Suele retirarse después de cumplir su tramo (por ejemplo, después de los primeros 10-15 km en un maratón o tras unos minutos en pistas).
  • No compite por la victoria ni por el podio; su trabajo es “sacrificarse” para que el atleta estrella pueda batir récords, lograr una marca personal o correr más eficientemente sin tener que preocuparse por controlar el reloj todo el tiempo.
Es un rol clave en muchas plusmarcas mundiales: sin liebres, sería mucho más difícil mantener un ritmo óptimo desde el principio. A veces las liebres son atletas de altísimo nivel (incluso olímpicos), porque tienen que ser capaces de correr muy rápido y de forma muy estable.¿Sabías que en algunos maratones contratan a varias liebres con ritmos diferentes para grupos de corredores? O que en carreras populares también hay “liebres” o pacers con globos que indican el tiempo objetivo (por ejemplo, “sub 1h45’ en media maratón”) para que los aficionados se dejen guiar.

Aunque la liebre (pacemaker) normalmente tiene instrucciones claras de retirarse en un punto concreto (por ejemplo, a los 25-30 km en un maratón o tras unos minutos en pista), a veces el cuerpo responde mejor de lo esperado, los atletas favoritos no siguen el ritmo, o simplemente la liebre decide seguir y “rompe el guion”.Algunos ejemplos famosos:
  • Reuben Kipyego (2019, Maratón de Abu Dhabi): Contratado solo como liebre, impuso un ritmo brutal, los favoritos se quedaron atrás y él siguió hasta ganar la carrera con 2:04:40, llevándose el premio de unos 90.000-100.000 €. Una de las victorias más inesperadas y mejor pagadas de una liebre.
  • Paul Pilkington (1994, Maratón de Los Ángeles): Era un profesor de instituto contratado para marcar ritmo y retirarse en el km 25. Los élite no aguantaron su ritmo, él siguió corriendo y ganó la maratón (que además era el Campeonato Nacional de EE.UU.) con 2:12:13. Se llevó 27.000 dólares + un Mercedes. ¡Menuda sorpresa!
  • Simon Biwott (2000, Maratón de Berlín): Contratado como pacemaker, no se retiró en el km 28 y terminó ganando la prueba. Otro caso clásico de “la liebre que se comió a los leones”.
  • Tom Byers (1981, 1500 m en Oslo): Una de las más legendarias en pista. Contratado para marcar ritmo rápido en una carrera con las estrellas del momento (Steve Ovett, Steve Cram, etc.). Los favoritos se durmieron y no le siguieron. Byers aguantó y ganó la carrera, dejando a los cracks atrás. ¡Se hizo famoso por eso!
También hay casos en los que la liebre llega junto al atleta al que estaba ayudando (o incluso le da el último empujón) porque tiene fuerzas de sobra y decide acompañarlo hasta la meta para motivarlo. En maratones populares o semi-élite es bastante común ver a pacers con globos que terminan la carrera con su grupo si el ritmo lo permite.
En resumen: ser liebre requiere ser un atleta de élite (para poder mantener ritmos infernales), pero también disciplina para parar cuando toca. Cuando no paran… ¡puede pasar de todo!

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