¿Por qué es tan importante la tierra, incluso la más árida?
La tierra (el suelo) es uno de los recursos más fundamentales del planeta, incluso en sus formas más áridas o desérticas. Aunque parezca “inútil” a simple vista por su escasa vegetación y dureza, cumple funciones vitales que sostienen la vida, regulan el clima y proporcionan servicios ecosistémicos esenciales. Su importancia radica en que forma parte de un sistema interconectado: lo que ocurre en un suelo árido afecta al equilibrio global. Funciones básicas del suelo (incluido el árido)El suelo actúa como un ecosistema vivo que:
- Filtra y regula el agua: Absorbe, almacena y libera agua lentamente, evitando inundaciones y alimentando acuíferos. En zonas áridas, esto es crucial para la supervivencia durante eventos raros de lluvia.
- Almacena y libera nutrientes: Proporciona minerales y materia orgánica para plantas y microorganismos, incluso en condiciones extremas.
- Alberga biodiversidad: Contiene miles de millones de bacterias, hongos, protozoos e invertebrados por metro cuadrado. Se estima que el suelo alberga más del 25 % de la biodiversidad terrestre; solo conocemos alrededor del 1 % de esas especies.
- Regula el clima: Actúa como sumidero de carbono, capturando CO₂ de la atmósfera y almacenándolo en forma de materia orgánica. Esto ayuda a mitigar el calentamiento global. La degradación del suelo libera ese carbono, agravando el cambio climático.
- Previene la erosión y tormentas de polvo: En suelos áridos, las costras biológicas (formadas por cianobacterias, líquenes y musgos) estabilizan la superficie, reducen la emisión de polvo y fijan nitrógeno del aire, enriqueciendo el suelo.
- Biodiversidad adaptada: Albergan especies únicas (plantas, animales y microbios) que sobreviven con muy poca agua. Estas “islas fértiles” alrededor de arbustos o rocas concentran nutrientes y humedad, creando microhábitats que sostienen la cadena alimentaria.
- Control de erosión y polvo: Sin vegetación densa, los suelos áridos evitan que el viento arrastre partículas que podrían afectar regiones lejanas (tormentas de polvo que viajan miles de kilómetros y afectan la calidad del aire o la fertilidad de otros suelos).
- Almacenamiento de carbono y regulación climática: Aunque almacenan menos carbono orgánico que los bosques húmedos, su enorme extensión los hace relevantes. La expansión de la aridez debido al cambio climático reduce esta capacidad y genera retroalimentaciones positivas (más calentamiento).
- Servicios para humanos: Proporcionan forraje para ganado (ganadería extensiva), materiales, espacio para infraestructuras y hábitats culturales. Además, son laboratorios naturales de resiliencia: sus mecanismos de adaptación (baja actividad microbiana, retención eficiente de agua) ayudan a entender cómo responderán otros ecosistemas al calentamiento global.
- Prevención de desastres: Las costras biológicas y la estructura del suelo reducen la desertificación y mantienen la productividad potencial para restauración futura.
- Pérdida de biodiversidad y resiliencia.
- Mayor emisión de gases de efecto invernadero.
- Reducción de la capacidad para producir alimentos o sostener ganado.
- Aumento de tormentas de polvo y erosión que afectan áreas lejanas.
- Impacto en la seguridad hídrica y el equilibrio climático global.









