Demócrito y sus enseñanzas.
Demócrito de Abdera (c. 460 a.C. – c. 370 a.C.) fue uno de los filósofos presocráticos más importantes de la Antigua Grecia. Nacido en Abdera (Tracia), discípulo de Leucipo y considerado junto a él el fundador del atomismo, una de las teorías más revolucionarias de la filosofía antigua. Se le conoce como "el filósofo que ríe" por su carácter alegre y su costumbre de reírse de las vanidades humanas.
Fue un verdadero polímata: escribió sobre física, matemáticas, astronomía, ética, música, gramática y más (se le atribuyen hasta 70 obras, aunque solo sobreviven fragmentos). Viajó extensamente por Egipto, Persia y otras regiones en busca de conocimiento.Su enseñanza principal: el atomismoLa doctrina más famosa y perdurable de Demócrito es el atomismo, que desarrolló y perfeccionó a partir de las ideas de Leucipo. Según esta teoría:
- El universo está compuesto únicamente por dos realidades fundamentales:
- Átomos (del griego átomos = indivisible): partículas diminutas, eternas, indestructibles, ingeneradas, impenetrables y homogéneas en su sustancia.
- Vacío (o vacío infinito): el espacio en el que se mueven los átomos.
- Forma (figura)
- Tamaño (magnitud)
- Posición (orden o disposición)
- El movimiento de los átomos es eterno y necesario (no hay un "primer motor" ni finalidad divina).
- Todo ocurre por necesidad mecánica (causas físicas), no por designio divino ni por azar absoluto (aunque a veces se habla de "azar" como ausencia de finalidad).
- Las cualidades sensibles (color, sabor, calor) no existen realmente en los átomos, sino que son convenciones o efectos subjetivos producidos por el contacto entre átomos y nuestros órganos sensoriales.
- Conocimiento bastardo (por los sentidos → opinión, incierto)
- Conocimiento legítimo (por la razón → comprensión de los átomos y el vacío)
- Moderación en los placeres
- Autocontrol
- Razón sobre las pasiones
- Evitar excesos y miedos (incluido el miedo a la muerte y a los dioses)
- «La felicidad del alma reside en la moderación y en el buen orden, no en los bienes materiales».
- «Muchos hombres viven como si fueran a vivir eternamente, y mueren como si nunca hubieran vivido».
- «El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto» (crítica a la procrastinación).
- «Nada sabemos de cierto, pues la verdad está en lo profundo».
- «La vida es un tránsito; el mundo es una sala de espectáculos: el hombre entra, mira y sale».










