El bitcoin: contrapeso a la política monetaria de los bancos centrales, pero no es una moneda.

 



Bitcoin surgió precisamente como una respuesta crítica y alternativa a la política monetaria discrecional de los bancos centrales, pero estrictamente hablando no es una "moneda" en el sentido tradicional o legal en la mayoría de los países, incluido España y la zona euro.

Origen y propósito como "contrapeso"Bitcoin fue creado en 2008-2009 por Satoshi Nakamoto en medio de la crisis financiera global, cuando se evidenciaron los riesgos de la emisión ilimitada de dinero fiat (dólares, euros, etc.) por parte de los bancos centrales mediante quantitative easing, rescates y expansión monetaria. El whitepaper original lo describe como un "sistema de dinero electrónico peer-to-peer" que elimina la necesidad de intermediarios confiables (bancos y gobiernos), evitando la inflación por impresión descontrolada.Su diseño incorpora:
  • Suministro fijo y predecible: máximo de 21 millones de BTC (casi todos ya minados en 2026).
  • Política monetaria codificada e inmutable (sin comités que la cambien por votación o presión política).
  • Descentralización total: no hay entidad central que controle la emisión, las reglas o las transacciones.
Por eso muchos lo ven como un contrapeso o "seguro" frente a la devaluación fiat, la inflación persistente, la censura financiera o la pérdida de soberanía monetaria individual. En contextos de hiperinflación (como en algunos países de América Latina o África) o de controles de capital, Bitcoin actúa como refugio o "dinero duro" digital, similar al oro pero más portable y divisible.¿Por qué no es una "moneda" en sentido estricto?En términos económicos y legales, una moneda tradicional (o dinero fiat) cumple tres funciones clásicas:
  1. Medio de intercambio (aceptado ampliamente para bienes y servicios).
  2. Unidad de cuenta (precios se expresan en ella de forma estable).
  3. Depósito de valor (mantiene poder adquisitivo a lo largo del tiempo).
Bitcoin falla o es débil en varias:
  • No es de curso legal → Nadie está obligado a aceptarlo (salvo excepciones como El Salvador desde 2021).
  • Volatilidad extrema → Su precio fluctúa mucho, lo que lo hace poco práctico como unidad de cuenta o depósito de valor estable (aunque a largo plazo ha sido deflacionario frente a la inflación fiat).
  • No es moneda fiduciaria → No está emitida ni garantizada por un banco central o autoridad pública.
En España y la UE (según normativa como la Ley 10/2010 de prevención de blanqueo, directivas europeas y consultas de la Agencia Tributaria):
  • Se define como "moneda virtual" o "representación digital de valor".
  • No posee estatuto jurídico de moneda o dinero.
  • Se trata fiscalmente como un bien inmaterial o activo (sujeto a IRPF por ganancias patrimoniales al venderlo, pero exento de IVA en intercambios).
El BCE lo describe como un activo especulativo, no como moneda, y advierte que carece del respaldo y la confianza institucional del euro.En resumen
  • Sí es un contrapeso efectivo (y cada vez más adoptado institucionalmente) a los excesos de la política monetaria expansiva y centralizada.
  • No es una moneda en el sentido legal ni funcional pleno: es más bien un activo digital escaso, un depósito de valor descentralizado o incluso "oro digital" para muchos.
  • Funciona como dinero soberano individual en un mundo donde los gobiernos y bancos centrales controlan el dinero fiat.
El debate sigue abierto: ¿evolucionará hacia ser más "moneda" con mayor adopción y menor volatilidad? ¿O se quedará como reserva de valor alternativa? En 2026, con ETFs aprobados, reservas estratégicas en discusión y su capitalización creciendo, está más cerca de ser un activo monetario global que nunca, pero aún lejos de reemplazar al euro o al dólar en el día a día.

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