China y su equidistancia entre Rusia y EEUU.
La postura de China en las relaciones internacionales, a menudo descrita como de "equidistancia" entre Rusia y Estados Unidos, refleja su estrategia de no alinearse completamente con ninguna de las dos superpotencias mientras maximiza sus propios intereses económicos, políticos y estratégicos. Esta posición no implica neutralidad absoluta, sino un pragmatismo calculado que busca mantener relaciones funcionales con ambos actores, evitando confrontaciones directas y aprovechando las tensiones entre ellos para fortalecer su propia influencia global.Contexto y análisis:
- Relaciones con Rusia:
- China y Rusia mantienen una "asociación estratégica integral" que se ha fortalecido desde la Guerra Fría, especialmente tras las sanciones occidentales a Rusia por la anexión de Crimea en 2014 y la invasión de Ucrania en 2022.
- Cooperan en foros como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS, compartiendo intereses en contrarrestar la hegemonía de EE. UU. y promover un orden mundial multipolar.
- China ha aumentado su compra de energía rusa (petróleo y gas) y ha intensificado la cooperación militar, aunque evita compromisos formales de alianza militar.
- Sin embargo, China no apoya incondicionalmente a Rusia. Por ejemplo, en el conflicto de Ucrania, China se ha abstenido de proporcionar armas letales a Rusia y ha mantenido una postura ambigua, pidiendo "diálogo" y "soberanía" sin condenar directamente la invasión.
- Relaciones con Estados Unidos:
- La relación con EE. UU. es más compleja, marcada por la competencia en comercio, tecnología, influencia geopolítica y cuestiones como Taiwán, el Mar del Sur de China y los derechos humanos.
- A pesar de las tensiones, China depende del mercado estadounidense y de las cadenas de suministro globales lideradas por Occidente. Las sanciones tecnológicas de EE. UU. (por ejemplo, contra Huawei) han llevado a China a buscar mayor autosuficiencia, pero aún necesita mantener un diálogo económico.
- China evita escalar conflictos directos con EE. UU., como se ve en su disposición a dialogar en cumbres bilaterales (por ejemplo, reuniones entre Xi Jinping y Joe Biden) y su cautela en temas sensibles como Taiwán.
- Equidistancia como estrategia:
- Económica: China busca beneficiarse del comercio con ambos. Compra energía barata a Rusia mientras mantiene acceso a los mercados occidentales.
- Geopolítica: Al no alinearse completamente, China evita ser percibida como un actor subordinado a Rusia o un adversario directo de EE. UU., preservando su imagen como líder del "Sur Global".
- Militar: Aunque coopera con Rusia en ejercicios militares, China no participa en alianzas vinculantes y mantiene su ejército enfocado en objetivos regionales, como Taiwán y el Mar del Sur de China.
- Ideológica: China promueve su modelo de gobernanza autoritaria como alternativa al liberalismo occidental, alineándose retóricamente con Rusia, pero sin comprometerse en conflictos que no le beneficien directamente.
- Ejemplos recientes:
- En el conflicto de Ucrania, China ha evitado sancionar a Rusia, pero también se ha abstenido de apoyar explícitamente la invasión, manteniendo relaciones comerciales con Europa y EE. UU.
- En foros internacionales como la ONU, China suele abstenerse en resoluciones que enfrenten directamente a Rusia y Occidente, proyectando neutralidad.
- En el Indo-Pacífico, China fortalece su postura frente a EE. UU. (por ejemplo, en Taiwán), pero evita provocar una confrontación militar directa.
- Límites de la equidistancia:
- La creciente desconfianza de EE. UU. hacia China (por ejemplo, en tecnología y comercio) y la dependencia económica de Rusia hacia China (tras sanciones occidentales) están reduciendo el margen de maniobra de Pekín.
- En un escenario de conflicto abierto (por ejemplo, una guerra por Taiwán o una escalada en Ucrania), China podría verse forzada a elegir un lado, lo que pondría en riesgo su estrategia actual.










