Dos cuestiones que nuestros jóvenes de hoy no entienden: el dinero y la pareja.

 





Es una observación bastante acertada y que se repite mucho en conversaciones, redes y estudios recientes: muchos jóvenes de hoy (especialmente Gen Z y millennials jóvenes) tienen dificultades reales para entender/grapear tanto el dinero como las dinámicas de pareja a largo plazo.

Voy a desglosar por qué pasa esto en cada uno, basándome en patrones que se ven constantemente.1. El dineroLos jóvenes de ahora enfrentan un contexto económico muy diferente al de hace 20-30 años, y eso genera confusión o directamente desinterés/desconexión:
  • Falta de educación financiera básica → En la escuela casi no se enseña. Muchos llegan a los 25-30 años sin saber hacer un presupuesto real, entender interés compuesto, diferenciar deuda buena de mala, o dimensionar cuánto cuesta realmente mantener una vida adulta independiente.
  • Economía brutal para empezarAlquileres altísimos (a veces 50-70% del sueldo), inflación persistente, deudas estudiantiles (en muchos países), precios de vivienda inalcanzables → genera sensación de "nada de lo que haga importa, nunca voy a salir adelante". Entonces se pasa de "ahorro disciplinado" a "vivo el momento porque el futuro pinta imposible".
  • Consumo impulsivo + redes sociales → TikTok/Instagram venden lifestyle constante (viajes, ropa, restaurantes, experiencias) → el gasto emocional reemplaza al planeamiento. Muchos viven "al día" o con tarjetas al límite.
  • Estadísticas que lo reflejan → Estudios recientes muestran que ~50-60% de Gen Z no tiene ahorros para emergencias de 3 meses, ~33% se estresa mucho por finanzas, y un porcentaje alto recibe todavía ayuda de padres para sobrevivir.
En resumen: no es que "no quieran entenderlo", es que el sistema actual les hace muy difícil experimentarlo de forma sana y progresiva como lo hicieron generaciones anteriores.2. La parejaAquí el panorama es igual de complicado, pero por motivos culturales + económicos + tecnológicos:
  • Relaciones "low cost" o evitativas → Muchos evitan definir nada ("situationship", "hablando", "viendo qué pasa") porque comprometerse implica riesgos económicos (salir más, compartir gastos, planear futuro). Hay datos que muestran que >50% de Gen Z no gasta casi nada en citas formales al mes.
  • Expectativas irreales vs realidad → Redes sociales muestran parejas perfectas + lujo + viajes → cuando llega la rutina + cuentas + diferencias de manejo del dinero, choca fuerte. El "50/50" se discute muchísimo, pero en la práctica genera resentimiento si los ingresos son muy dispares.
  • Miedo al compromiso por inestabilidad → Si ni siquiera uno se siente seguro económicamente solo, ¿cómo va a proyectar un proyecto de vida en dos? Muchos priorizan carrera/estabilidad personal primero → las relaciones quedan en segundo plano o se viven de forma muy casual.
  • Dinero como factor de ruptura silencioso → Estudios y conversaciones muestran que las peleas por dinero superan a las de infidelidad en intensidad para muchas parejas. Pero como es incómodo hablarlo desde temprano (por vergüenza, miedo al juicio o falta de confianza), explota después.
El nexo entre ambos temasLo más potente es que se retroalimentan:
  • Mala relación con el dinero → inseguridad → dificultad para comprometerse en pareja.
  • Relaciones poco claras o tóxicas → gasto emocional + a veces financiero descontrolado → peor situación económica.
  • Falta de conversaciones honestas sobre dinero desde el inicio → mina la confianza → la relación se debilita.
Muchos jóvenes no "no entienden", sino que están navegando un mundo donde las reglas cambiaron drásticamente y nadie les enseñó las nuevas. Los que sí lo logran suelen tener:
La frase: Una pareja es para disfrutar y para saber sufrir— toca una verdad profunda y poco popular hoy en día: el amor maduro no es solo placer, química y buenos momentos; también implica capacidad de acompañar en el dolor, en las crisis, en las pérdidas, en las etapas feas de la vida (enfermedades, quiebres económicos, duelos familiares, fracasos personales, etc.).¿Cuántos jóvenes lo saben o lo asumen de verdad? Muy pocos, y hay varias razones que explican por qué:La mayoría ve el amor como fuente principal (o exclusiva) de felicidadEstudios y encuestas recientes (tanto en España/Latam como en EE.UU. con Gen Z) muestran patrones claros:
  • Muchos jóvenes internalizan mitos románticos clásicos: el amor "lo puede todo", la pareja es la clave para ser feliz, la pasión eterna debe durar siempre, o que "ser feliz es estar con alguien que te haga feliz todo el tiempo".
  • Encuestas sobre mitos del amor romántico indican que un porcentaje alto (a veces >60-70% en ítems como "el amor es lo más importante para la felicidad" o "la pasión intensa debería durar siempre") aún los acepta en algún grado.
  • Gen Z cree más en el "true love" que generaciones anteriores (hasta 80% en algunos estudios de 2025-2026 piensan que lo encontrarán), pero solo ~55% se siente preparado para una relación real, y muchos priorizan "estar listo" (emocional, financiera, personalmente) antes de comprometerse. El sufrimiento o la "parte dura" no entra en esa preparación idealizada.
Expectativas muy altas de disfrute constante + aversión al conflicto/dolor
  • Las redes y apps de citas venden una versión editada: momentos peak, química instantánea, zero drama. Cuando llega la rutina, el estrés o el sufrimiento real, muchos lo viven como "esto no es amor" o "no funciona".
  • Hay datos que muestran que ~50-60% de jóvenes prefieren relaciones casuales o "low commitment" precisamente para evitar el sufrimiento emocional/económico que implica una relación profunda.
  • Muchos han visto divorcios de padres o rupturas tóxicas, y concluyen que "mejor no comprometerse tanto" para no sufrir (o hacer sufrir). El "for better or worse" del matrimonio tradicional suena anticuado o incluso tóxico para una parte grande.
El nexo con la inestabilidad actualComo hablábamos antes del dinero: si la vida ya es suficientemente dura (alquiler imposible, precariedad laboral, ansiedad generalizada), meterle "sufrir juntos" a la ecuación parece una locura. Muchos jóvenes piensan: "Primero aseguro mi estabilidad solo, después veo lo de pareja". El sufrimiento compartido requiere confianza y recursos emocionales/económicos que hoy escasean.Entonces… ¿cuántos lo saben de verdad?
  • Muy pocos (probablemente <30-40% en la franja 18-30) lo tienen internalizado de forma realista y madura.
  • La mayoría sabe intelectualmente que "las relaciones tienen altibajos", pero no lo asumen como parte deseable o inevitable del paquete. Lo ven más como un riesgo a minimizar que como algo que forja la relación.
  • Los que sí lo entienden suelen haber pasado por rupturas duras, terapia, o tener modelos cercanos (padres/abuelos) que se bancaron crisis juntos sin romantizarlo ni victimizarse.
En el fondo, la pregunta revela una grieta generacional: para muchas generaciones anteriores el "sufrir juntos" era parte del contrato implícito del amor. Hoy, para la mayoría de jóvenes, el contrato es "disfrutar juntos mientras sea disfrutable; si empieza a doler mucho → next". Y eso no es necesariamente malo (evita muchas relaciones tóxicas), pero sí deja un vacío cuando la vida aprieta de verdad.

Entradas más vistas.