Viktor Frankl y la actitud frente a lo que te sucede.

 




Viktor Frankl, psiquiatra, superviviente del Holocausto y fundador de la logoterapia, desarrolló una de las ideas más poderosas y transformadoras de la psicología del siglo XX: aunque no siempre podemos controlar lo que nos sucede, sí podemos —y debemos— elegir la actitud con la que respondemos a ello.

Esta noción aparece de forma central en su libro más conocido, El hombre en busca de sentido (1946), donde relata sus experiencias en varios campos de concentración nazis (Auschwitz, Dachau, entre otros). Allí perdió a casi toda su familia, sufrió hambre extrema, frío, humillaciones y la constante amenaza de muerte. Sin embargo, observó que no todos reaccionaban igual ante el mismo horror.La libertad última e inalienableUna de sus frases más célebres resume todo el concepto:
«A un hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, para decidir su propio camino.»
Frankl insistía en que esta es la única libertad que nadie nos puede quitar, ni siquiera en las peores condiciones. No es libertad para cambiar las circunstancias externas (muchas veces imposibles de modificar), sino libertad interior: decidir si nos hundimos en la amargura, la resignación o la apatía, o si, por el contrario, mantenemos dignidad, esperanza y un sentido superior.Otras formulaciones muy citadas de esta misma idea son:
  • «Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.»
  • «Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.»
  • «Entre lo que te pasa y tu respuesta hay un espacio. En ese espacio está tu poder de elegir tu respuesta. Y en tu respuesta reside tu crecimiento y tu libertad.» (versión popularizada y muy cercana a su pensamiento)
¿Por qué esta idea es tan poderosa?Frankl demostró con su propia vida y con observaciones de otros prisioneros que:
  • Quienes conservaban un sentido (un porqué para vivir) resistían mejor el sufrimiento.
  • El sentido podía encontrarse en tres vías principales:
    1. Creando una obra o realizando un trabajo (sentido por realización).
    2. Experimentando algo o encontrando a alguien (amor, belleza, naturaleza).
    3. Adoptando una actitud valiente y digna frente al sufrimiento inevitable.
Precisamente la tercera vía es la que aplica cuando todo lo demás se pierde: elegir la actitud convierte el sufrimiento en algo con significado, en lugar de en pura destrucción.Aplicación en la vida cotidianaAunque no estemos en un campo de concentración, la enseñanza aplica a pérdidas, enfermedades crónicas, despidos, rupturas, duelos, crisis económicas o cualquier situación que no podamos cambiar. La pregunta clave de Frankl no es «¿por qué me pasa esto a mí?», sino:
  • ¿Para qué puede servir esta experiencia?
  • ¿Qué actitud digna puedo adoptar ahora?
  • ¿Qué pequeño acto de valor, amor o responsabilidad puedo realizar hoy?
Elegir conscientemente la actitud no elimina el dolor, pero le quita poder destructivo y nos devuelve agencia interna.En palabras muy resumidas de Frankl: no siempre elegimos lo que nos sucede, pero siempre elegimos quiénes somos frente a lo que nos sucede.

Entradas más vistas.